Sr. Presidente. Cuando últimamente se habla tanto del pasado reciente, es bueno recordar a los floridenses que han ocupado un lugar en el corazón de sus conciudadanos, para que su recuerdo se prolongue en el tiempo. No podemos dejar pasar la ocasión de evocar a quienes han dejado huellas indelebles en la ciudad capital.

Es natural para nosotros disfrutar de los espacios verdes y las plazas de nuestra ciudad y también de muchas de las localidades del interior del departamento.

Timoteo H. Barbosa, nacido en agosto de 1918 en las faldas del Pan de Azúcar, allá en el este del País es el principal responsable de estos espacios, cuando paseamos por la ciudad vemos, sin darnos cuenta, la huella de sus desvelos.

Timoteo H. como era conocido por todos, paso su infancia en Casupá antes de comenzar sus estudios de Perito Agrónomo Escuela Agrícola Jackson, donde bajo la guía de su profesor y amigo el presbítero Sebastián Barreto adquirió los conocimientos y sin dudas el amor a la tierra y a lo que ella producía. Luego se desempeño como investigador en el Laboratorio del Dr. Miguel Rubino, con quien entabló luna relación de amistad que se prolongó hasta la muerte de aquél.

Su trabajo en la Estancia “El Alba” un modelo y referencia para la época llamó la atención del entonces Intendente de Florida  Don Faustino Harrison y en 1951 Timoteo H. con 33 años es nombrado para la Dirección de Parques y Jardines.

Inició el Vivero Municipal del Parque Robaina, comenzando su trabajo desde cero en tierras que pese a no prometer para el común de la gente atrajo la mirada del graduado con honores en la Escuela Jackson. Y allí  logró un vivero modelo de prolijidad y  variedad; frutales, florales, ornamentales, horticolas y forestales nacían y crecían bajo el influjo de Timoteo H. y sus funcionarios. No contento con lo logrado, cada año viajaba con algunos de sus colaboradores al Arboreto Lussich en Punta Ballena, allí acampaba y recolectaba plantas y semillas que luego eran traídas a nuestro departamento; posibilitando que Florida, enriqueciera la variedad de su flora.

Por más que la remodelación del rosedal del Prado fue y es inolvidable, su labor se extendió mas allá del puente de la Piedra Alta; gran cantidad de las plazas del departamento fueron convertidas en los paseos que hoy disfrutamos.

Su vocación forestal sumada al profundo respeto y admiración por la figura del Prócer lo llevó a plantar 100.000 árboles en el departamento como forma de homenajear el bicentenario del Mejor de Todos; la mayor concentración fue en “La Mercada” del Paso de la Arena, lugar del Campamento Artiguista al regreso del Éxodo del Pueblo Oriental. Allí cada año los marcheros en su homenaje anual al Prócer se benefician del abrigo de su obra.

Cuando ahora escuchamos los programas de huertas familiares de la Administración anterior y a los trabajos sobre el tema de la actual, la mayoría los ve con beneplácito; pues en los años 60 Barbosa integró un Programa de Huertas Familiares en el cual se asesoraba y proveía de mudas y semillas a familias de escasos recursos.

Agréguese a todo lo anterior un sistema para que ningún floridense sin distinción de credo, cintillo político o condición socioeconómica le faltara el árbol de navidad o flores

el día de difuntos, sin olvidarse del aserradero que producía madera para la Intendencia y cortes de rancho para los menos favorecidos y por último el horno de ladrillos para las necesidades de la comuna cuyo excedente se vendía para el provecho de la misma.

Consultados floridenses de ese tiempo me remarcaron que Timoteo H. no hacía todo esto basado en una política de sus superiores en la Intendencia; ya que desde el 31 al 68, año de su muerte; muchos gobiernos pasaron y apoyaron la obra realizada. Esto también es de hacer notar en un tiempo de burocracia y de discusiones sobre la eficiencia de lo público frente a lo privado.

La obra de este funcionario es la prueba clara que es la persona y no su calidad de público o privado lo que verdaderamente importa.

No quisiera extenderme mucho, pero es inevitable mencionar su participación en instituciones; Comisión de Padres de la Escuela Varela, de Liceo, Hospital, Escuela de Recuperación Psíquica, Club de Básquetbol Lanceros, junto al inolvidable Dr. Costa Lisazo, Liga de Bochas, Liga Departamental de Fútbol, donde codo con codo, con Don Carlos Cabral llevaron a la selección albirroja a la obtención del primer título de Campeones del Interior en el período 66/67.

En la noche del 1ero. de  noviembre de 1968 luego de dejar todo pronto, otra vez, para que  a ninguna persona de Florida le faltaran flores para los suyos sufre un accidente vascular encefálico que terminó con su vida trece días después a la temprana edad de 50 años.

Consideramos que honrando a los que nos antecedieron cimentamos un mejor futuro y es por esa razón que proponemos que el Vivero Municipal pase a llamarse “Vivero Municipal Timoteo H. Barbosa”.

Solicito que mis palabras pasen al Sr. Intendente Municipal, a la Dirección de Desarrollo Sustentable, a la Comisión de Nomenclátor de esta Junta, a la Comisión Departamental del Partido Nacional, a su esposa Ángela y a sus hijos Humberto y Cono.