Sr. Presidente. Cuando últimamente
se habla tanto del pasado reciente, es bueno recordar a los floridenses que han
ocupado un lugar en el corazón de sus conciudadanos, para que su recuerdo se
prolongue en el tiempo. No podemos dejar pasar la ocasión de evocar a quienes
han dejado huellas indelebles en la ciudad capital.
Es natural para nosotros disfrutar de los espacios verdes y las plazas
de nuestra ciudad y también de muchas de las localidades del interior del departamento.
Timoteo H. Barbosa, nacido en agosto de 1918 en las faldas del Pan de
Azúcar, allá en el este del País es el principal responsable de estos espacios,
cuando paseamos por la ciudad vemos, sin darnos cuenta, la huella de sus
desvelos.
Timoteo H. como era conocido por todos, paso su infancia en Casupá antes
de comenzar sus estudios de Perito Agrónomo Escuela Agrícola Jackson, donde
bajo la guía de su profesor y amigo el presbítero Sebastián Barreto adquirió
los conocimientos y sin dudas el amor a la tierra y a lo que ella producía.
Luego se desempeño como investigador en el Laboratorio del Dr. Miguel Rubino,
con quien entabló luna relación de amistad que se prolongó hasta la muerte de
aquél.
Su trabajo en
Inició el Vivero Municipal del Parque Robaina, comenzando su trabajo
desde cero en tierras que pese a no prometer para el común de la gente atrajo
la mirada del graduado con honores en
Por más que la remodelación del rosedal del Prado fue y es inolvidable,
su labor se extendió mas allá del puente de
Su vocación forestal sumada al profundo respeto y admiración por la
figura del Prócer lo llevó a plantar 100.000 árboles en el departamento como
forma de homenajear el bicentenario del Mejor de Todos; la mayor concentración
fue en “
Cuando ahora escuchamos los programas de huertas familiares de
Agréguese a todo lo anterior un sistema para que ningún floridense sin
distinción de credo, cintillo político o condición socioeconómica le faltara el
árbol de navidad o flores
el día de difuntos, sin olvidarse del
aserradero que producía madera para
Consultados floridenses de ese tiempo me remarcaron que Timoteo H. no
hacía todo esto basado en una política de sus superiores en
La obra de este funcionario es la prueba clara que es la persona y no su
calidad de público o privado lo que verdaderamente importa.
No quisiera extenderme mucho, pero es inevitable mencionar su
participación en instituciones; Comisión de Padres de
En la noche del 1ero. de noviembre de 1968 luego de dejar todo pronto,
otra vez, para que a ninguna persona de
Florida le faltaran flores para los suyos sufre un accidente vascular
encefálico que terminó con su vida trece días después a la temprana edad de 50
años.
Consideramos que honrando a los que nos antecedieron cimentamos un mejor
futuro y es por esa razón que proponemos que el Vivero Municipal pase a
llamarse “Vivero Municipal Timoteo H. Barbosa”.
Solicito que mis palabras pasen al Sr. Intendente Municipal, a