SR. CORDOBA. Con fecha 29 de marzo el Ministerio del Interior resolvió aplicar en todo el país en forma estricta el artículo 8º de la Ley Nº 17.951 de fecha 8 de enero de 2006 que faculta al citado Ministerio a disponer la prohibición total o parcial en la venta de bebidas alcohólicas en eventos deportivos. Haciendo uso de dicha disposición el Sr. Ministro se inclinó por la prohibición total en los espectáculos donde se practique fútbol o básquetbol. Decisiones como éstas tomadas dentro de cuatro paredes por alguien que sentado detrás de un escritorio no conoce las diferentes realidades de nuestro país, le hace daño a la sociedad toda.

           No podemos aplicar decisiones que son indudablemente necesarias en departamentos como Montevideo, a nuestro departamento u otros del interior de la República. Esto no pretende ser una apología del consumo de bebidas alcohólicas, pero el consumo de las mismas en espectáculos en nuestro departamento, no provoca los desmanes que lamentablemente se ven en la capital del país. Además, es sabido por todos y admitido por las autoridades policiales que los que provocan dichos desmanes, ingresan ya alcoholizados o bajo la influencia de drogas sicoactivas. Generalmente, en dichos espectáculos la bebida a elección por parte de los organizadores suele ser la cerveza, la cual, como todos ustedes saben, tiene un bajo tenor alcohólico y además el margen de ganancia es mayor que en de otras bebidas.

           La mayoría de estos espectáculos son en beneficio de instituciones públicas: escuelas urbanas y rurales, liceos, otros sirven para mantener pequeños clubes deportivos, fútbol infantil o juvenil, clubes de niños, merenderos y así podríamos seguir mencionando ejemplos de emprendimientos que ayudan allí donde el Estado no llega.

Nuevamente debemos, los ciudadanos respetuosos de nuestro prójimo, pagar culpas ajenas. ¿Por qué en vez de prohibir al barrer, no se reglamenta de acuerdo a las realidades de cada departamento? Además creemos que la policía y el Poder Judicial en conjunto, deberían tener un papel más activo en este tema, dejando la actitud contemplativa y permisiva actual.

           Esta decisión repercutirá lamentablemente pesadamente sobre los ingresos de esas instituciones y no creemos que el Estado pueda solventar esa falta.

           Por este intermedio queremos pedir que se revea esta decisión y que se aplique en donde es necesaria, y no tomar la decisión simplista de prohibirla.

           Solicito que mis palabras se eleven a las Comisiones de Cultura y de Derechos Humanos de esta Junta, a las distintas Juntas Departamentales, al Congreso Nacional de Ediles, a los Representantes Nacionales por nuestro Departamento.